camino. (Del celtolat. cammīnus, voz de or. hisp.; cf. celtíbero camanon).

viernes, 25 de septiembre de 2009
Y entonces los caminos se cruzan por tiempos siempre limitados y de cierta manera incontrolables. Si es que hemos dejado de caminar al mismo ritmo, es probable que con el paso de los días alguna de nuestras veredas tome un atajo y nos sepamos de nuevo; si tuvimos que andar en direcciones distintas, talvez la realidad dance y nos proponga acompañarnos durante otros pasos. Pero si eso no pasa, si alguna vez pasamos corriendo frente al otro, quizás (y es sólo una posibilidad) después note que tu pasar alteró mi rumbo.

paso. (Del lat. passus).

jueves, 24 de septiembre de 2009

Entonces fui sacudida
por la nota de tristeza
de quien no dio a la tibieza
autoridad en su vida,
de quien vi que la medida
para vivir satisfecho
no era dinero haber hecho,
sino haber reído tanto
que la palabra “quebranto”
no se acomode en el pecho.

¿Por qué es cuando se ha llorado,
cuando las lágrimas corren,
que esperamos que se borren
las lejanías y el pasado?
No está el camino trazado,
de andar no hay sólo una forma
al contario: se transforma
cada vez que dos se encuentran
y con gozo o pena muestran
que acompañarse es la norma.

décima. (Del lat. decĭmus).


Y entonces desde el conflicto



que generan en la vida



la mudanza y la partida,



y el cambio que tan estricto



da el destino como edicto,



busco la palabra en rima



que amorosamente exprima



los dolores que callados



esperan tras los vallados



que en un verso los exima.

música. (Del lat. musĭca, y este del gr. μουσική).

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Y entonces dejo que mis ojos reiteren las palabras que otros dicen, y que yo no me atrevo a mencionar; las que con música hablan bocas distintas a la mía, y a las que quizás hagas más caso.

llanto. (Del lat. planctus).

domingo, 13 de septiembre de 2009

Y entonces con la cadencia de un río cuesta abajo, las lágrimas corrieron toda la tarde, acariciando roquitas lisas, y arrastrando hojas de sauces mientras besa sus raíces. Así cayeron la tarde entera, y la noche y la mañana siguiente; y hasta este momento no ha habido nadie que pueda detener el llanto, ni consolar al triste y conmovido cielo.