
Y entonces desde el silencio absoluto, y como el resultado más perfecto de toda la desesperación, derramó una lágrima.




"... Husein, en cambio, se negó a admitir su culpabilidad, exigió hablar con un abogado, y se enfrenta ahora a hasta 40 latigazos, la pena ordinaria por vestirse de manera "indecente" según la interpretación de la sharia vigente en Jartúm." El País
Y enton's la noticia era
que habían sido más de veinte
cuarenta, siendo precisos,
los golpes por indecente.
Si hubiese sido prudente,
y agachado la cabeza,
no le achacarían cordura
sino cobardía y bajeza.
Se respeta, no está en duda,
sea insurrecta y temeraria.
¡Pero que no por rebelde
le valga madre la Sharia!
Puede ser casualidad
(pero en ley no hay excepciones)
que lleven el mismo nombre,
¡y ambos tengan pantalones!
Y entonces me estrellé contra el espejo, quebrándolo. Un solo golpe para que se cayera en pedacitos que quedaron regados en el piso y clavados en mis brazos y mis piernas sin ningún orden, incrustados en la cara y el torso y que me dejaban igual: en pedazos.