ropa. (Del gót. *raupa)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Y entonces, como otras veces,

cuando el mundo está durmiendo

vamos luego comprendiendo:

no todo es lo que parece.


Ambos estaban cansados

las horas ya les pesaban

pero los dedos paseaban

por la piel ajena, vagos.


Y al tocarse como ciegos,

poco a poquito los pulsos

corrían, hasta hacer convulsos

a los dos cuerpos en juego.


Las ropas, que ya eran pocas,

caían rápidas al suelo

viendo a sus dueños en duelo

de piernas, brazos y bocas.


Testigos de tanto brío,

la blusa, la camiseta,

del pantalón la bragueta

abierta, el piso tan frío...


Quizás nadie lo creería,

pero sobre el azulejo,

de la cama un fiel espejo,

la escena se repetía.


La camiseta aprendía

a acariciar a la blusa

que inicialmente confusa

a los roces ya cedía.


Y así, la blusa y la dama,

la camiseta, el varón,

igual falda y pantalón,

arriba y bajo la cama.


Pero mañana el destino

será el cesto, ¡ropas sucias!

Para estar juntos -argucias

de la vida y los caminos-.

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