
Y entonces me desvanezco
muero, y vuelvo de la muerte;
y habiendo cruzado el puente
vuelvo a donde pertenezco:
donde talvez tú me esperas,
o de donde te hayas ido
dejándome en el olvido
justo antes de que te mueras.
Mátame por un segundo,
que me lleve tu siniestra
-que ha resultado más diestra-
al portal del inframundo.
Pero cuando regresemos
de la muerte que embelesa,
por favor, vuelve a esta pieza
en donde ahora yacemos.
0 comentarios:
Publicar un comentario