Entonces no entiendo tu afán de temer, de sufrir el tiempo, de envolverte en dudas. No entiendo de veras tu afán de preguntas sin respuestas ciertas, de tiempos suspensos, de un amor fortuito.
Sugiero que vivas, que quites el freno, que tires el dique que contiene al “quiero”. Que quieras, que brinques, que salgas de casa sin casa sin verte al espejo. Sugiero que dejes de pensar el "cómo".
0 comentarios:
Publicar un comentario