
No fue la distancia sino el silencio, lo mudo del aire, el hueco hecho especialmente para las palabras que nunca llegaban. Fue particularmente el vacío que intentaba llenar con fragmentos de miradas que yo estiraba hasta hacerlos tan grandes que al final se reventaban, cayendo en partículas diminutas y regándose por el suelo sin que nadie más que yo los viera como colores iluminando la casa.
No es la distancia sino el silencio, al que no he podido acostumbrarme, del que corro y al que quiero exprimir la sílaba que me dé las certezas que no vi entre líneas y para las que aún hoy, quizás, no esté más preparada.
1 comentarios:
El silencio aquí, no solo es también un gran comentario, sino que parece tener muchos detalles que sólo se revelan, cuando el silencio por fin, también ha callado.
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