
Las palabras cada vez más estorbosas, las maneras cada vez más inútiles, más enfadosas. Yo sin saber bailar y sin tener de quién aprender los pasos que tú sabías, trastabillaba hasta pisarte, hasta llenar de hastío la vasija de tu pecho, tan acostumbrada a callar. "Regalo" y "demanda" son homófonas, "vete" y "quédate", también.
0 comentarios:
Publicar un comentario