
Es entonces cuando las palabras se agolpan tras la frente; y la conciencia las mira, las manosea, las elige, las reprime y las reordena sin resultados. La realidad no sólo danza, sino que sabe hacer magia, y si un día está debajo de su pañuelo satinado la oportunidad de acariciarle los cabellos al cariño, probablemente en un descuido de nuestra atención, justo en el momento siguiente, esa oportunidad ya no esté.
Tras la sorpresa es que mis palabras se ponen sus mejores tonos, compitiendo unas con otras para ser elegidas y dichas. Ninguna me convence de darle voz, y sus mayores esfuerzos sólo me provocan esto, que talvez nunca leas.
1 comentarios:
Cuando las palabras se agolpan y ninguna tiene la aptitud
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