
Dejé a mi lengua bailar dentro de tu boca, haciendo pareja con la tuya y con nuestros dientes como público. Después de terminada la danza, decidieron tus labios recorrer los senderos del cuerpo recorridos antes por las yemas, por las miradas.
Las pieles reconociéndose todas, las caderas cantando al ritmo que marque la noche, y tus ojos, entreabiertos (igual que los labios), susurran que salimos de la cueva de Platón para reconocer las formas que ya habíamos visto en sombras.
El amor hecho por y para, afuera, expectante por conocer la decisión antes de que amanezca. En la recámara siempre es de noche. Nadie saldrá a buscarlo. Se cansará de esperar... y terminará por tocar la puerta.
1 comentarios:
Bello!!! "Dejé a mi lengua bailar dentro de tu boca, haciendo pareja con la tuya y con nuestros dientes como público."
Hermoso!
Nunca dejes tu musa!
Con cariño
Saudy ~_~.
www.hanna-abelum.com
Publicar un comentario